octubre 31, 2006

DISCO NUEVO
Onda, Entre Ríos






Onda
Entre Ríos
2005, Pelo Music.
Género: pop electrónico, indie pop




La improbabilidad de Onda es acaso lo que lo hace un disco excepcional y preciado. Desde la provincia de Entre Ríos, en Argentina, dos ingenieros de audio (Sebastián Carreras, Gabriel Lucena) y una escritora e ilustradora de libros para niños (Isol) logran un pop perfecto. Su fuerza radica en la honestidad de la música y las influencias consistentes, casi puristas. Por un lado, la inevitable comparación con Mecano, gracias a la alineación de la banda y su confianza en la melodía como la línea rectora de la composición. Por el otro, sonidos más recientes como Saint Etienne, Lali Puna o Goldfrapp. Matizándolo todo, las letras son un respiro entre tanta canción insulsa, enojada o simplemente mal escrita. Verdaderos juegos de sonidos y métrica, son pequeñas poesías intimistas sobre el amor, Dios, las mañanas frías y el destino:

Son altas horas
y vuelvo a bajar
tantas cosas
vuelven a empezar
tu alma viste temprano
mi cuerpo has despertado
y aún, ni toda oscuridad me detendrá
yo solo seguiré tu voluntad
espero, que alumbres,
quiero que me des la luz
tan sólo quiero verte una vez más.

Altas Horas

En México, Onda acaba de ser editado por Pelo Music, a casi dos años de su lanzamiento. Triste que haya sido después de que Isol dejara el grupo, y un año después de que Entre Ríos hiciera una mini-gira por México donde se pudo constatar lo humilde y sincero del grupo, años luz adelante de los berreos de Belanova, el infame sonsonete de Miranda o el sopor mortal de Moenia. Entre Ríos es la verdadera onda...

...y Onda es la culminación perfecta al trabajo de tres personas jugando a crear cosas maravillosas. De 11 pequeñas canciones, no falla ninguna. Para comprarlo, y volverlo a comprar para regalar; adictivo y hermoso, sin duda uno de los mejores discos hechos en Latinoamérica de todos los tiempos.

octubre 30, 2006

DISCO NUEVO
Dreams, The Whitest Boy Alive






Dreams
The Whitest Boy Alive
2006, Asound Bubbles.
Género: rock




Dan miedo los genios de la talla de David Bowie, pareciera que sus días duran 30 horas y cada una de ellas la pasan creando o colaborando en las creaciones de otros. Es sorprendente su energía y dan lecciones de humildad cuando la vida se pasa en nimiedades.

Erlend Øye es una de esas personas. No sólo es la mitad más creativa de los Kings of Convenience, sino que en los últimos años hizo un impresionante disco solista titulado Unrest, también recopiló uno de los números más exitosos de la serie DJ Kicks , y ahora es líder de otra banda: The Whitest Boy Alive (aparentemente, venir de Noruega lo clasifica a uno inmediatamente en esa categoría).

Sin recurrir al preciosismo de los Kings of Convenience o las colaboraciones cochinonas de Unrest, el chico más blanco concibe otro proyecto delicioso usando aquello que le faltaba en su repertorio: una banda de rock. Al estilo de The Police y francamente más fino, Whitest Boy Alive toca un pop pegajoso, con actitud. La voz característica de Øye es tal vez su mayor fortaleza y su debilidad al mismo tiempo. Uno escucha Dreams y la cabeza comienza a moverse, un pie sigue el ritmo, la sonrisita asoma de puro cachondeo musical. Pero momento... ¿no es ese el de los Kings of Convenience? Mmm... tal vez no debería bailar... mejor tomar un martini o leer a Foucault. Y uno sigue bailando mientras lee filosofía, así de bueno es el disco (y bueno, los martinis ayudan).

La racha de Øye como un músico excepcional se amplía. Hay pocos artistas tan coherentes como él, y mucho menos tan prolíficos. Uno se pregunta, ¿a qué hora se dormirá para poder escribir tanto y tan bueno? Dreams se llama y tal vez su nombre lo diga todo: el descanso de Erlend Øye no se encuentra durmiendo sino creando.

Of Montreal, Daytrotter Sessions


El Corona Fest se acerca con rumores de otras e interesantes bandas por confirmar, pero aquí no nos clavamos en rumores. Mejor les ofrecemos una sesión de radio por parte de Of Montreal, por mucho la banda más interesante del cartel para ese 11 de noviembre.

Of Montreal es una incógnita en México, a pesar de ser una de las bandas más aclamadas en el círculo indie de Canada y los Estados Unidos. Provenientes de Athens, Georgia, cuna de mil y un bandas legendarias como Pylon, los B-52's y por supuesto los papacitos del college music, R.E.M. Más especificamente, of Montreal forman parte de la segunda generación de bandas que salieron del colectivo Elephant 6, semillero de bandas como The Essex Green, Neutral Milk Hotel, Olivia Tremor Control, Beulah, etc.

Of Montreal retoma las tradiciones melódicas-alucinantes de los Beach Boys tardíos, The Beatles, The Who, mezclados con referencias literarias clásicas y beats maniáticos. Kevin Barnes es un letrista erudito y su banda lo apoya con una estridencia particular.

Esta sesión acústica cuenta con cuatro pistas, dos de su próximo album titulado Hissing Fauna Are you the Destroyer?, y otros dos de sus producciones recientes. Aunque no ilustran la potencia de la banda en pleno, les darán una buena idea de la capacidad de Of Montreal. Aquí una presentación de cada canción por parte del mismísimo Barnes, traducida directamente del sitio donde pueden bajar los archivos en Mp3: Daytrotter.

1. Eagle-Shaped Mirror- de Hissing Fauna: Are You The Destroyer?
Escribí esta canción en mis vacaciones en Túnez. Estaba cautivado por la película “Shoot the Piano Player” que había visto la noche anterior, y por la novela “Death On the Installment Plan”.

2. Suffer for Fashion– de Hissing Fauna: Are You The Destroyer?
Esta canción trata sobre cómo reaccionaremos la mayoría cuando el Apocalipsis caiga sobre nosotros -corriendo por las calles aterrorizados, pero checando nuestros espejitos para asegurarnos que el lipstick no se haya corrido y nuestro pelo se vea bien.

3. Lysergic Bliss– de Satanic Panic in the Attic
Una canción de amor en drogas sicodélicas. Inspirada por la película de Buñuel, "El Fantasma de la Libertad"

4. Requiem For O.M.M.2- de The Sunlandic Twins
Una canción sobre dejar ir un sueño jamás a realizarse, siendo el fantasma de la experiencia la única cosa que te conecta con el objeto del deseo.

¡Lleve sus rolitas, sabrosas y fresquitas!

Of Montreal, Daytrotter Sessions


octubre 28, 2006

RESEÑA
Ladytron en México, 27-28 de octubre


CAVARET, GUADALAJARA

Show en provincia de nuevo. Esta vez mejor, el Cavaret es un lugar que ya quisiera la ciudad de México -esta chilanga no le está echando porras a Guadalajara, es sólo una observación- para todos los conciertos que no se realizan por falta de un lugar adecuado, asuntos económicos o de mala producción (Noiselab, los estoy viendo a ustedes). No sé cómo le hayan hecho los organizadores del concierto de Ladytron en esta ciudad, pero les agradezco de manera especial por conseguir que el boleto saliera en la módica cantidad de $180 y por la buena selección del lugar en el que hubo espacio de sobra, y no porque estuviera vacío, pero la gente se distribuía perfectamente entre las mesitas para chelear, la zona VIP, la parte trasera desde donde se puede ver todo el escenario gracias a una especie de tarima, y los que queríamos estar en primera fila, literalmente tocando el escenario ya que no había seguridad que impidiera el paso, entrábamos sin problema alguno, sin empujar gente y teníamos espacio vital para bailar como se nos diera la gana, y aún así el lugar estaba lleno, pero había un orden implícito que hizo que todos disfutáramos desde nuestra ubicación y mood de preferencia.

Como un plus, el lugar contaba con cuatro barras, no había pretexto para no ir por un trago para refrescarte después de tanto bailar porque además había sujetos vendiendo cervezas entre la gente, sólo bastaba con levantar la mano y tenías una Estrella en la mano (cerveza local, no es metáfora alcohólica), como si fuera un partido de futbol, pero lleno de gente bonita y fashion que sólo quería divertirse y presumir su look, ¿por qué no?

Llegué a unos minutos de que Ladytron empezara a tocar, no alcancé a ver a Buró, el grupo invitado, pero según me cuentan fui afortunada de no llegar a verlos, por lo que he visto son un cuarteto con la misma fórmula de Ladytron: dos chicos y dos chicas con sintetizadores y una guitarra, aunque suenan muchísimo más pop y no tan electro, como un Moenia meets Belanova (¿? - disculpe ud. tan burda y sosa comparación, pero a eso suena).

Al entrar al lugar tuve la sensación de que era una gran fiesta, de esas en casa donde todos se conocen, que apenas comenzaba a amenizarse con high rise, todos estaban saludando gente, tomándose fotos, bailando, platicando, bebiendo sin dejar de prestar atención a las seis personas en el escenario, porque en vivo se suman una chica bajista y un baterista a Helen Marnie, Mira Aroyo, Daniel Hunt y Reuben Wu, lo cual me pareció maravilloso porque eso es lo que les da el sonido que los separa del electroclash, los instrumentos en vivo. Me impresionó en lo personal la voz de Helen, si hubiera cantado sin micrófono se hubiera escuchado igual de bien.

Las ladies de Ladytron eran las protagonistas, los chicos en sus respectivos sintetizadores y guitarra parecía que las cuidaban como hermanos mayores desde la mitad del escenario.

El show siguió y la gente se iba prendiendo más y más, después de una versión casi irreconocible de He Took Her to a Movie cuando llegué frente a ellos la fiesta estaba a todo lo que daba y todos bailábamos con todos. Hasta el frente había un grupo de damas(tron) besando a sus playgirls y declarándole su amor a Helen y Mira, lo cual me pareció bastante ad hoc y divertido ya que una chica en especial me volteaba a ver feo como si yo hubiera llegado con el propósito de quitarle a la novia y marcaba territorio con abrazos y besos para ella y mal de ojo para mi. Yo sólo quería rockear junto al escenario.

(Dato curioso: en Guadalajara hasta las lesbianas son guapas, extraño fenómeno que sólo se da en esta ciudad de mujeres inexplicablemente atractivas.)

Una racha de hits para disfrutar con todo el cuerpo y la garganta fue el clímax de la noche de viernes en las afueras de la ciudad gracias a Playgirl, Seventeen, Commodore Rock, Soft Power, Blue Jeans, Black Plastic y Discotraxx. Todos enloquecían cuando Mira cantaba en búlgaro, nadie sabe lo que dice pero qué bien se ve cuando lo hace, durante Fighting in Built Up Areas nadie podía quitarle los ojos de encima. Después muy calmadamente dijeron adiós y muchas gracias en un complejo español y se retiraron despidiéndose cordialmente de todos.

Pero claro que regresaron para terminar la fiesta como se debe con International Dateline y Destroy Everything You Touch, muy agradecidos y bailados sonreímos mientras Reuben nos grababa con su camarita con una cara de sorpresa al ver el nivel de fiesta que había. Al salir él del escenario se acabó la fiesta Ladytron pero el mood de electro party fashion siguió gracias a una DJ que quiso continuar con el punch poniendo éxitos ochenteros en versiones electroclasheras, no supe si lo logró, yo me fui temprano y al salir del Cavaret sentía que iba saliendo de una pasarela andrógina con muy buena vibra y la satisfacción de que el concierto más esperado por meses cumplió todas mis expectativas.




SALÓN 21, D.F.

Escuchar música en vivo es un rito que provoca movimiento, genera baile y deduzco que su función primordial es inducir felicidad o liberar angustia mediante el ritmo y la melodía.

Ver a Ladytron es parecido a participar de una ceremonia primitiva, en cuanto materializan una atmósfera especial de comunión. Son una banda sorpresiva, no limitándose a reproducir grabaciones sino explotando en el escenario para mostrar la verdadera fortaleza del grupo. Bien aprendido de otros tecno-rockeros como Nine Inch Nails, saben que para crear un ambiente profundo no pueden depender en cajas de ritmos y secuenciadores. Hay que ensuciarse un poco.

Por cerca de dos horas, cinco siluetas oscuras dominaron al Salón 21, campechaneando muy bien sus tres discos y sus ánimos, desde joyas pop como Seventeen hasta el himno Last One Standing, incluyendo una versión superdensa de su éxito He took her to a Movie y un impromptu insospechado de "Vamos a la playa" (¡!). El show transcurrió sin ceder terreno gracias al balance perfecto entre Mira Aroyo y Helena Marnie, las dos enigmáticas vocalistas del grupo, quienes crean un pulso vital desde los momentos electro-punks, al dance más desvergonzado y un shoegazing pachecón envolvente.

El ritual avanzó y entre gritos tribales, cabezas que se agitaban sin control, y cientos de pares de tennis fashion taladrando la duela del lugar, Ladytron se despidió dejando una estela de placer, un aire de libertad por la expurgación de los demonios que sólo se exorcizan con la euforia del baile.




ps. Ocesa ya tiene estos eventos bien mediditos, la noche transcurrió sin contratiempos; sin embargo, los eventos son fríos debido a la mentalidad corporativa. No permitir el reingreso a la sala, o no dejar pasar a nadie con una cámara digital comercial (ya tan comunes) son todavía signos de ver a los shows como una pertenencia, una exclusividad que no cabe en el mundo creativo y que crea obstáculos para el desarrollo del mismo. Y por el otro lado... ¡Ya basta de bandas de covers con chistecito y cereza encima! Ver a una banda como Réplica antes de Ladytron, o a Chetes antes de José González es contemplar, con toda su trágica magnitud, el abismo que hay entre la música hecha en casa y la extranjera. De pena con sus corbatitas rojas, plagio tras plagio. Y eso que Erich Martino es uno de los gurús musicales del país... cómo estarán los que no saben nada de nada...

octubre 25, 2006

RESEÑA
Yeah yeah yeahs @ Teatro Diana, Guadalajara, 24 de octubre


Efectivamente, en provincia todo es más tranquilo, no estoy diciendo que sea algo malo, sólo es característico de la vida fuera de la caótica y quejumbrosa ciudad de México.

Y los conciertos no son la excepción, éste fue el segundo al que asisto en la amable ciudad de Guadalajara, el primero fue Stereo Total (y según me cuentan tuve suerte de verlos acá, donde había espacio de sobra para bailar y dar piruetas al aire libre con un excelente sonido), y ayer todo volvió a transcurrir tranquilamente, desde el lugar, el acceso, la gente, el grupo... porque los Yeahs vinieron a hacer su trabajo y listo, no hubo mucha interacción entre ellos ni con el público: Karen brincando enérgicamente por todo el escenario con un outfit de licra muy llamativo, muy a la miss O; Brian Chase pasivo pero efectivo en la batería y Nick Zinner en un plan autista con su guitarra; a ellos se añadió otro sujeto, el guitarrista auxiliar Imaad Wasif, que no se movió de su lugar, de espalda frente a una bocina en todo el show.

A diferencia del concierto en el D.F., acá había lugares asignados, tal vez a precios muy elevados pero valía la pena, ya que el Diana es un teatro relativamente nuevo, lo cual aseguró comodidad y buen sonido pero dejó fuera el factor "esto es un concierto de rock y no el ballet Bolshoi" ya que era prácticamente imposible moverse a gusto en las butacas tipo cine, pero a los fans no nos importó porque a eso ibamos y nos las ingeniamos para rockear en un reducido espacio mientras observábamos perfectamente el escenario, cosa que (por lo menos para mi y mi escasa estatura) hubiera sido imposible en el Palacio de los Deportes.

El grupo encargado de abrir el show fue Descartes a Kant, una banda local con dos chicas en las guitarras y tres chicos en la batería, teclados y bajo que tocaron un set breve de canciones cortas con nombres curiositos como "Hello Tarantino" y "Babossa nova", girly sounds severamente influenciados por The Breeders, Sonic Youth y Veruca Salt pero con un look que es inevitable comparar con Los Abandoned por los vestidos tipo Lady P. que portaban ese par de tapatías tan arregladitas que rockearon sin moverse de su lugar, tal vez gracias a los zapatos de altísimo tacón que traían puestos.

Aproximadamente 12 canciones en total, empezando con Cheated hearts, pasando por el momento romántico de la noche con Maps y el momento para verdaderos fans con la estridente Art star de su primer EP para terminar con Y Control si no me equivoco, más tres canciones de encore donde entró la ya clásica Date with the night fueron el breve pero efectivo show de una hora y minutos, pero insisto: ésta fue una fecha más, no se les notaba el interés por la gente o ciudad del mundo en la que se encontraban por ningún lado, pero aún así dejaron satisfechos a los fans que muy probablemente los veían por primera vez ya que la mayoría de los asistentes no contaba con más de 18 años y todos manejaban un look que me hacía imaginar un anuncio a la entrada del teatro: "Está usted entrando a territorio emo, tome sus precauciones", aunque los Yeahs no son emo, pero shhh no les digan a esos adolescentes, ellos sólo quieren divertirse.

Esta fue la segunda vez que los vi en concierto, la primera fue hace un par de años en el Salón 21 donde sí rockée como debía y lo disfruté más, pero probablemente fue porque sólo tenían EPs y un disco que era completamente pseudo punky brincable, o tal vez fue porque iba con amigas con quienes compartir el momento de desmadrito y la adrenalina de ir a un concierto a mitad de semana, o tal vez fue porque tener 20 años no es lo mismo que tener 23, ahora disfruto fijándome en otros aspectos del concierto. Pero bueno... nimiedades, un buen rato de rock se disfruta donde sea y al parecer todos salimos contentos del teatro Diana.

octubre 23, 2006

RESEÑA
José González @ City Hall, 18 de octubre

foto: seland.org


Qué horrible es sentirse esclavizado, cautivo. Cautivo de una compañía que sólo sabe hacer mal las cosas. De ahí las leyes anti-monopolios. Aquí en México se intenta pelear contra uno de los grandes: el de Ticketmaster y Ocesa para producir un evento. Desde hace ya varios meses, Noiselab ha querido hacerle competencia a la gran corporación, primero editando discos y luego promoviendo a los artistas en conciertos pequeños alrededor de la república. Tristemente, han demostrado su falta de experiencia y su completa falta de interés por mejorar sus eventos.

El show de José González no sólo no fue la excepción: fue el clímax de una serie de conciertos cebados, nacidos muertos. Después de la lluvia de quejas a partir de la presentación de Cat Power, Noiselab trae a México a un artista que ellos mismos denominan como 'íntimo y único', plantándolo como a un panda en medio del oceano: un cantante folk en un reven chilango.

Después de dos bandas verdes, Subdivisión y Furland (quienes sufrieron a un ingeniero de sala inepto) y de un set maduramente corto por parte de Chetes, José González (que nadie sabía quién era, y los que sí sabían ni siquiera sabían que tocaba esa noche) tomó su guitarra electroacústica y rasgueó unos segundos para obtener la atención del público.

Nada ocurrió. Ya había tocado Chetes, weh, y todos seguían cheleando, platicando. González se veía claramente confundido, pero continuó, volteando a ver desesperado a los organizadores. ¿Qué pasaba? Nada, José, vas de pocamadre...

Dos, tres, cuatro canciones pasaron y todo seguía igual, el volumen del respetable se incrementaba incluso, aunado a un sonido industrial que se comenzaba a escuchar... un escape de vapor soltaba su ráfaga cada diez segundos... ¡una fábrica contigua apagaba completamente al artista íntimo y único!

Los organizadores se paseaban por la sala brindando. José González seguía preguntándose qué ocurría, incluso se detuvo a preguntar si se podía hacer algo sobre la válvula de vapor, inutilmente.

Con profesionalismo, estuvo más de una hora cantando con soltura y maestría por debajo del ruido del lugar, interpretando en su totalidad su disco debut, mezclándolo con versiones de Love Will Tear Us Apart, Teardrop, de Massive Attack. Todo inaudible.

Al tratar de averiguar por qué nadie hacía nada por mejorar el sonido, quedó claro. El ingeniero de sala, a medio show, ya tenía la consola enfundada. Básicamente habían dejado al artista principal solo en el escenario para que se las arreglara como pudiera.

Al salir del evento, no quedaba mas que un aire viciado de extrañeza, frustración y ese sentimiento horrible de cautiverio... Sí, México ha tenido una buena racha de conciertos estos meses, y el público ha asistido sediento de música para encontrar apenas moronas y consuelos. Qué horrible es sentirse despreciado. Lo sabe el público y lo sabe José González.

octubre 22, 2006

DISCO NUEVO
Knives Don't Have Your Back, Emily Haines






Knives Don't Have Your Back
Emily Haines and the Soft Skeletons
2006, Last Gang.
Género: indie rock, indie pop




Emily Haines es una de las nuevas caras más interesantes y versátiles del pop actual. No sólo es la vocalista de Metric, la banda más grande de Toronto, también colabora con Broken Social Scene, un super aglomerado canadiense de importancia seminal, que tiene como tangentes a Feist, Destroyer, New Pornographers, K.C. Accidental, Valley of the Giants, etc.

Mientras que Metric tiene un sonido explosivo, bailable y pegajoso, el trabajo solista de Haines está más cerca de las solitarias incursiones en el trabajo vocal de la talla de Nina Simone, Patricia Barber, Laurie Anderson y demás cantautoras, con un toque exquisitamente perverso y oscuro. Una sorpresa después de escucharla cantando 'so succexy, so succexy', en Knives Don't Have Your Back nos encontramos una pared de sonido minimalista, seductor, lleno de recovecos para explorar. Perfectamente moderna sin destruir la gran tradición detrás de ella, Haines es una artista multifacética, invitando a revalorar su trabajo en Metric y reinventándose como una compositora independiente, e incluso más profunda que las bandas de las que forma parte.

Así como Jenny Lewis se va convirtiendo en la sweetheart del folk-pop, Emily Haines se esculpe una figura enorme, portadora del rock emocionante, culto y verdaderamente rebelde de esta década.

RESEÑA
Aberfeldy @ Pasagüero, 20 de octubre


"Es tan fácil hacer pop", me dijo un amigo cuando Aberfeldy subió al escenario. Ciertamente así lo hace parecer una buena banda, cualquiera que con valentía (porque en este tiempo de killers se necesita valentía para hacer puro pop) tome los acordes más sencillos para cantar sobre el amor, el verano y el baile.

Vestidos cual dancing queens, tocaron un set precioso sin escándalos innecesarios, librando una batalla campal con (una vez más) un público mexicano grosero e indiferente. Entre chiflidos y abucheos, lograron mostrar un pop accesible y pegajoso, que se agradece entre tanta distorsión y gritoneo vacuo, tanta rebeldía sin antagonismo.

Una lección que se debe aprender en México: el punk ya no grita contra el sistema, porque el sistema es el gritón, el grosero, el agresivo. El rebelde de hoy es acústico, se viste de camisa blanca y toca canciones suaves y hermosas.

Aberfeldy, a pesar de las comparaciones con otras bandas 'hermanas', se presentó como una agrupación original y valiente. Venir a México con ese pop sensible puede ser causa de muerte en el escenario y ellos jugaron esa ruleta, sobreviviendo.

Después de los escoceses subió el IMS. Un nombre preciso, pues así suena el sonido instituido en México: escandaloso sin sentido, kitsch grotesco de mal gusto. Ellos también fueron recibidos con chiflidos pero ahora de gusto y emoción. La música igual a un partido de futbol, igual a la lucha libre o a un mitin político: circo para ventilar una vida gris y aburrida.

¿Por qué en México no se hace buen rock, si es tan fácil hacerlo?

octubre 16, 2006

MORRISSEY @ Palacio de los Deportes, 16 de Noviembre



Leyendas como Kurt Cobain o Ian Curtis trascienden gracias a su muerte y al legado relámpago que dejaron en el mundo de la música. El propio Morrissey lo decía así: "You will not miss me...I want to go down in musical history". Lo logró, su banda pasó a la historia como una de las más influyentes de las últimas décadas formando toda una generación de Britpop, pero Morrissey nunca contrajo esa horrible enfermedad vergonzosa que lo fulminara en la cima y el siglo 21 lo alcanzó... y lo arrastró. En palabras de Sick Boy en Trainspotting, primero lo tienes, y luego lo pierdes.

Desde que The Smiths se separaron, la carrera de Steven Patrick ha sido, por decirlo francamente, mediocre. En diez discos no ha logrado superar nunca el legado de su banda mater (un sólo éxito: Suedehead), cargando sobre él la sombra imponente de un tal Johnny Marr. Las bandas que ahora llevan la estafeta, Radiohead o Belle and Sebastian por nombrar un par, citan a Marr y a los Smiths como influencias importantísimas, pilares en su formación. Pero de Morrissey tienen otra opinión, es más Posh Spice que Bigmouth.

Fama subida al copete, demasiada champaña, nadie lo sabe, pero es cierto que desde hace ocho años Morrissey no despierta el frenesí de las muchachitas que confesaban su primera masturbación escuchándolo cantar. His light, in the end, did go out.

Morrissey viene por segunda vez a México este 16 de noviembre a promocionar su reciente producción Ringleader of the Tormentors, y aunque este disco y su predecesor lo han visto volver a algún tipo de forma (parecida a un Elvis en Las Vegas), es claro que el fuerte del show será oírlo cantar los viejos clásicos smithsonianos. Con sencillos ramplones y una banda anodina, Morrissey intentará prender al Palacio de los Deportes, y seguro lo logrará. Finalmente él es Morrissey, ¡el vocalista de los Smiths!

Boletos estratosféricos en Ticketmaster, 5325 9000. La preventa comienza el 18 de octubre.

octubre 15, 2006

RESEÑA
Ratatat @ Carranza 25, 14 de octubre


Cuando las luces se apagan el mundo se convierte en sombras, en escondites donde los enamorados pueden besarse y bailar, aún rodeados de cientos de personas.

Cuando las luces se apagaron en el Carranza 25, sabíamos que habrían de ocurrir momentos especiales, y así fue. Dos jóvenes empeñados en desafiar al silencio tomaron bajo y guitarra para iniciar un ataque frontal sobre el público efervescente.

Con una iluminación sobria y un artilugio nulo, desgarraron el ambiente con distorsiones y un volumen ensordecedor, haciendo que los oídos dolieran. Pero nadie se quejaba. Las frecuencias demasiado altas que emanaban de ellos parecían creadas para el amor. Por todo el lugar ensombrecido se veía a parejas bailar cadenciosamente, besándose, mirándose, deseándose. Detrás de ellos más baile, sonrisas, cabezas que se meneaban hipnotizadas por el chirrido constante de la música.

Sin detenerse, Ratatat llenó el ambiente de su invento, interpretación del ruido como un generador de potencia vital. Esto, aunado a los niveles alcohólicos que sólo una barra libre puede provocar (así se desquita el precio de un boleto sobrevaluado, aprendan Ticketmaster y Noiselab), hacía que todo en el galerón fuera alegría, emoción desenfrenada, puro goce.

Por hora y media, el dúo neoyorquino llenó el escenario dando una muestra de gusto, fuerza y maestría para cautivar. Una lección de humildad para bandas que hacen mucho ruido, pero no truenan ni una nuez.

Con un sonido apabullante y una sensualidad inesperada, Ratatat tomó a México por sorpresa, como un beso robado en la oscuridad.



Un aplauso para los promotores de 2abejas, este evento fue estupendo.

octubre 13, 2006

Ladytron @ Salon 21, 28 de octubre


Y sigue la mata dando. A finales de octubre se presentará el cuarteto inglés Ladytron en el salón 21. Nombrados a partir de una canción de Roxy Music, vestidos en constructivistas atuendos negros e influenciados por Kraftwerk, los ingleses son fuerza maldita en el escenario. A pesar de lo predecible de su sonido, en vivo son imparables. Aquellos que sufrieron hace meses la presentación de Client en el Pasagüero tendrán oportunidad de ver el show original, una verdadera banda afinada y calibrada para bailar con actitud y estilo.

Su reciente Witching Hour es hasta ahora el disco más contundente de su carrera, y desempacados de una gira bastante extensa (incluyendo una presentación que dejó boquiabierto a medio festival en Coachella), es seguro que Ladytron dará un show memorable en México. Un día antes se presentan en Guadalajara. Si tienen el dinero y el fin de semana libre, aprovechen, es probable que ese otro show sea mucho más disfrutable. Para nosotros los chilangos cautivos, el Salón 21 será un lugar de reunión obligado. Ladytron, obrigao.

Boletos en Ticketmaster, 5325 9000.

Ratatat @ Carranza 25, 14 de octubre


Enmedio de la temporada de conciertos, inaudita en la ciudad, está uno muy especial por lo improbable del asunto. Ratatat, dúo neoyorquino formado por el ingeniero Evan Mast y el guitarrista Mike Stroud, se presentan este viernes 14 en el Centro Histórico, específicamente en el Ex-Nafinsa. De recientes experiencias como Cat Power o Elefant, el recinto no invita, pero es emocionante el prospecto de ver a esta banda que apenas con dos discos bajo la manga son ya mito por sus conciertos estridentes y emocionantes a la Sonic Youth.

Hay que verlos, rock casero para quebrarse los tímpanos de placer.

Boletos en Smart Ticket o al 3095 8585.

octubre 11, 2006

DISCO NUEVO
Empire, Kasabian







Empire
Kasabian
2006, Columbia.
Género: britpop, indie rock




Y es que uno llega a Londres y lo que busca son las novedades. Esta ciudad que es pura cultura pop por todos lados, donde 8 de cada 10 hombres jóvenes y de edad media carga una reconocible mochila especial para discos de vinilo y donde cada semana se apilan los sencillos indie en siete pulgadas como si fueran sensacionales de traileros en el Eje Central está completamente salpicada por la iconografía y el sonido del nuevo disco de Kasabian, Empire.

Después del nada impresionante epónimo debut del 2004, esta banda originaria de Leicester (Midlands) intenta volver a hacerse notoria en el panorama del pop británico con una confusa secuela que sólo revela las carencias del primer disco. Tom Meighan, el vocalista, ha dicho que desde los cuatro años quiso ser cantante y que jamás pensó en ser otra cosa. Quizás la vieja sentencia sobre la infancia y el destino sea cierta en un sentido: quizás en la declaración de Meighan se encuentre la explicación a la falta de sustancia que se comprueba al escuchar sus dos producciones. Kasabian son la típica banda inglesa de esta década amorfa: rearticulan la nostalgia y mezclan las más grandes tradiciones de la música pop británica, el indie guitar rock por un lado y la música electrónica por el otro. Pero claro, ¿qué no había hecho esto ya Primal Scream? ¿Qué no había hecho algo a la inversa ya la dupla de los Chemical Brothers? ¿Qué no los Charlatans, los Manic Street Preachers y los Happy Mondays ya habían dado lecciones de cómo el rock puede hacer bailar?

De hecho, el primer disco de Kasabian se escucha como la grabación de una banda de covers, una vergonzosa -pero estilizada, eso sí- mezcla de Oasis y Primal Scream, con todo y voces Rottenescas. Para muestra un botón: Reason is Treason quisiera sonar a Iggy Pop, pero más bien suena a todas las banditas de la Generación R(eactor). En Empire, Kasabian pasa de un intento de glam rock (el sencillo Shoot the Runner) que busca estructurarse mediante hooks a la Jet o Hot Hot Heat, al plagio descarado de la banda de Bobby Gillespie y Jim Beattie con loops rowlandsescos en Sun/Rise/Light/Flies y las bigbeateras y electrobankeras Apnoea y Be My Side a la baladita insulsa wannabegalagheresca de British Legion y a la pretenciosa y sobreproducida épica de The Doberman. Total, Empire es un disco para la generación sin tradición, o que destruyó la tradición de tanto reciclaje y tanta nostalgia. Digámoslo de una vez: lo escuchas y hasta casi te gusta, porque, precisamente, es un disco que está hecho para que guste. Patético. A veces suenan tanto al primer Black Rebel Motorcycle Club que se me olvida qué fue primero, si ellos o el Jesus & Mary Chain.

Hay en la brillante producción la clara intención de hacer a Kasabian una banda "seria", digna heredera del punk, el glam, el electro, el big beat y el brit pop, pero la sensación que queda es más bien la de un vacío conceptual. La gente que cree que The Killers y The Rapture son originales encontrarán en este disco una buena excusa para sentirse cool. Hasta los mozalbetes clearasilescos de The Klaxons son más interesantes, me cae. Ahórrense su dinero, pero está bien escucharlos, al menos por cultura general. Cuando lo escuchaba pensaba: "seguro les ha de haber encantado a los de Reactor..." Yo, mejor, si es que no lo tienen, les diría que se compraran el Screamadelica, disquito de 1991, que por lo visto Albión todavía no puede superar.

CORONA FEST 2006, 11 de noviembre, Estadio Azteca


El 11 de noviembre se presentarán en el Estadio Azteca más de 20 bandas, entre las que destacan The Mars Volta (para los clavados), NOFX (para los vejetes), Of Montreal (para los iniciados) y Clap Your Hands Say Yeah (para los que aplauden), además de una plétora de bandas nacionales que pueden ver en el flyer.

Los boletos se han dividido en varias secciones, con precios de 750 pesos para los VIP's y 300 para los mortales. No se dejen engañar, todo es en el mismo lugar horrible, y pagar 450 pesos extras no los acercará a Palazuelos o a Chela Lora. Lo más que sacarán de esto es ver de cerquita las enormes entradas que ya son salidas en el cuero cabelludo de Leonardo de Lozanne cuando Fobia tome el escenario.

Eso sí, consigan sus boletos denominados CANCHA. Los llamados GENERALES tienen restricción al stage principal, el cual sólo podrán ver desde las gradas. Esto es, verán un circo de pulgas haciendo un ruido ininteligible.

De resaltarse es la presentación de Of Montreal, banda alucinante de indie pop electrónico sin un sencillo en la radio estadunidense, mucho menos en las ondas hertzianas nacionales. Su inclusión en el cartel parece un milagro que habremos de pagar con una insolación, pero es una agrupación que está en su mejor momento. A punto de lanzar un album estupendo llamado Hissing Fauna, Are You The Destroyer?, la banda lidereada por Kevin Barnes es una joya aún oculta de la música de los años dosmiles. Chéquenlo ustedes mismos, si los méritos devinieran en éxito, ellos serían los headliners del festival.

Compren sus boletos ASAP. Se están acabando.

octubre 04, 2006

DISCO NUEVO
The Eraser, Thom Yorke







The Eraser
Thom Yorke
2006, XL.
Género: indie electronic, experimental



Es un hecho: le vale madres. Le vale madres ser el líder de la banda más grande del planeta, le vale madres que le digan que es un depresivo intolerante, le vale madres que su contrato con Capitol esté expirando y que una nueva generación de musicos le pise los talones. Thom Yorke, en un descanso (ya largo) de las grabaciones del nuevo disco de Radiohead, decidió terminar su disco solista, así, sin decir agua va. Y lo que distingue al Don Yorke es su capacidad para sorprender. Cuando otros vocalistas toman el camino solista, normalmente pierden el aura que envuelve a sus bandas, pero en este caso, The Eraser no puede ser comparado con ningún disco de Radiohead, y mucho menos visto en una luz menor. Es un disco pulido, coherente de principio a fin. Corto y contundente, de un minimalismo que apasiona. Al escuchar las programaciones, cualquiera pensaría que es cosa fácil de hacer, pero lentamente uno se sumerge en un disco lleno de detalles y texturas(gracias una vez más, Nigel Godrich), un mundo sombrío de sonidos modernos y eternos. Una joya del trabajo casero, en solitario, The Eraser destaca no por su originalidad, sino por asentar de una vez por todas que Thom Yorke no es un charlatán o un poser. De vuelta con sus manías de siempre: la guerra, la soledad, la frialdad del mundo moderno, Yorke consigue, con su hermoso crooning, no solo desembarazarse del cliché que lo persigue, sino revolcarse en él y salir triunfante, sin el nombre de una banda ya demasiado grande para sus miembros, y una vez más, siendo punta de lanza del arte popular.

ps. De nuevo cabe mencionar el maravilloso diseño del disco, creado por el ya legendario colaborador gráfico Stanley Donwood. Un grabado en linoleo que ocupa todas las caras del disco-objeto, una imagen fantasmagórica del Támesis devorando el Londres antiguo y moderno. En verdad un disco que merece ser visto, escuchado, tocado como una totalidad hecha con verdadera convicción, cariño y esmero.

octubre 02, 2006

EN BUSCA DEL SONIDO PERDIDO
Colleen

Esta entrada no tiene que ver con el pasado; afortunadamente tiene que ver con música de hoy que no puede ignorarse.




Hoy 2 de octubre ha aparecido en el mercado el nuevo disco de Colleen, cuyo nombre real es Cécile Schott. Su breve obra ha aparecido en la disquera inglesa The Leaf Label (casa, cosa extraña, de ese proyecto hermoso mexicano llamado Murcof) y siempre en intensa colaboración con el dúo sueco Library Tapes. Colleen ahora ofrece ocho composiciones bajo el enigmático nombre Mort aux vaches (en el sello Staalplaat): un esplendoroso recogimiento de melancolía que no añade sorpresas a la búsqueda/encuentro de sonidos vueltos matices de tristeza que entrañan ráfagas de una extraña gravedad muy de Colleen. Heredera de Eno/Budd/Satie/Grieg/ Mertens/Taylor Deupree/del minimal techno de Lawrence/y hasta del sobrio Aphex Twin del Druqs, Colleen ejecuta intensas melodías de pulídisima instrumentación (hasta se da el lujo de hacer un mix con chello del opening track de su anterior disco en "The Cello Song" que lleva al espasmo y recuerda la aseveración de Olivier Messiaen acerca de la naturaleza de la música: la música sólo es la voz de los sonidos del mundo: el canto de ave, la caída de la piedra en el agua o la brevedad de la lluvia. Colleen no ejecuta melodías , teje los hilos de la la fragilidad de la belleza que te rodea y puede llevarte a cierto transcurrir del cual es mejor no despertar.


Para disfrutar: The Cello Song

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